lunes, 19 de marzo de 2012

Declara el nieto Sabino Abdala en la causa Circuito Camps, en La Plata

La Plata, 16 de marzo de 2012

Declara el nieto Sabino Abdala en la causa Circuito Camps, en La Plata

Abuelas de Plaza de Mayo informa que el próximo lunes (19/03) a las 13.30 horas, en el juicio oral y público por el denominado "Circuito Camps", brindará su testimonio el nieto restituido Sabino Abdala, secuestrado junto a sus padres cuando tenía poco más de dos años de edad.
En las audiencias, se ha hecho mención a la presencia de niños que permanecieron detenidos-desaparecidos en la Comisaría Quinta de La Plata. El 16 de marzo de 1977, Sabino fue llevado a ese centro clandestino con sus padres Susana Falabella y José Abdala, militantes de la organización Montoneros. Junto a ellos se encontraba María Eugenia Gatica Caracoche, la hija de casi un año de Ana María Caracoche y Juan Oscar Gatica, quien también fue secuestrada.
En 1992, Sabino fue localizado en poder de un matrimonio que lo inscribió como hijo propio, tras haber permanecido alejado de su familia desde la fecha del secuestro. En 1998 la justicia le restituyó su verdadera identidad. Sus padres continúan desparecidos.
En tanto María Eugenia, que había sido inscripta como hija propia por el comisario Rodolfo Oscar Silva y su esposa Armanda Elisabeth Colard, recuperó su identidad el 18 de septiembre de 1985, y desde entonces vive junto a sus padres, Ana María y Juan Oscar, y sus hermanos, Felipe, María Paz y Manolo, en Brasil.
En la causa por los campos de concentración que comandó el entonces general y jefe de la Policía Bonaerense Ramón Camps, están imputados 25 represores en perjuicio de 281 víctimas de delitos de lesa humanidad, entre ellas once mujeres embarazadas, tres niños nacidos en cautiverio y cuatro chicos secuestrados junto a sus padres.
El debate oral se desarrolla los días lunes y martes en la sede de la ex Amia, en las calles 4 entre 51 y 53.
Agradecemos el acompañamiento de los medios y de la sociedad en general para que estos delitos aberrantes nunca más se repitan.


LA HISTORIA DE MARIA RAMIREZ, A QUIEN UNA JUEZA DE LA DICTADURA CONDENO A UN HOGAR DE MENORES - “Era un infierno y yo me sentía enterrada viva”


LA HISTORIA DE MARIA RAMIREZ, A QUIEN UNA JUEZA DE LA DICTADURA CONDENO A UN HOGAR DE MENORES

“Era un infierno y yo me sentía enterrada viva”

Cuando desapareció su madre, su padre estaba en la cárcel y, aunque su familia los reclamó, María y sus dos hermanos fueron depositados en un hogar de menores, donde sufrieron abusos y pasaron hambre durante siete años.


Las madrastras o las cenicientas de los cuentos de los hermanos Grimm no alcanzan para imaginar lo que sucedió en Buenos Aires a partir de la noche del 14 de marzo de 1977. Después de un operativo, la policía depositó a tres niños en una casa de huérfanos de Banfield en la que conocieron durante siete larguísimos años el socavón del infierno del que todavía, en ocasiones, no terminan de entender si de verdad han salido alguna vez.
“Nos despertaban con agua fría a la mañana”, explica María Ramírez, una de aquellos niños. “Nos daban de tomar el mate cocido y un pan con azúcar y manteca y después íbamos a la escuela, pero yo me dormía por lo que había vivido a la noche. A la hora de comer, como el ambiente en la casa era muy tenso porque el viejo Manuel aparecía y siempre tiraba cucharas y se enojaba con algo, yo no comía. No me gustaba la comida y a veces me ponía muy mal y me castigaban. Me hacían ir a comer con los perros. Me sacaban al patio, y ahí comía en el plato de los perros. Era un asco, pero hasta los perros son más humanos que la gente, así que no era tanto el asco que yo sentía en esos momentos.”
María es la hermana del medio de los tres hermanos Ramírez, que son parte de una de las historias dramáticas de la dictadura argentina. Tenían 2, 4 y 5 años de edad cuando miraban el operativo en el que un grupo de tareas secuestró a su madre. La policía los abandonó en el Casa Belén, que dependía de una parroquia de Banfield, y sus nombres entraron en un expediente en el que la jueza de Lomas de Zamora Marta Pons se negó a devolverlos cuando una tía los reclamó, porque su padre estaba en la cárcel. La jueza rompió los papeles con sus nombres delante de los empleados, y de viva voz exclamó una frase que aún se recuerda en la Justicia: “Son hijos de un paraguayo montonero que desafió la Constitución Nacional y no merece recuperarlos”. Con los papeles, Pons rompió además en pedazos la única puerta de salida del infierno.
Para entender qué pasó con estos niños hay que saber que María estuvo desde los cuatro hasta los once años encerrada en el Hogar. Que, de noche, la casa conoció escenas similares a las de un centro clandestino. O que ella tenía que enterrar las monedas que alguno de los militares, asiduos concurrentes, le entregaban cuando empezaron a abusarla. Que cuando se subió a un avión en 1983 con destino a Suecia todavía no sabía leer o escribir; que enmudecía por espasmos, que no comía y que un día, muchos años después, entre intentos de quitarse la vida, tomó clases de pintura y los profesores corrieron por el espanto de lo que empezaron a ver en sus cuadros.
Pocos meses atrás, ella logró empezar a ordenar algo de todo eso volviendo al origen: el barrio de Quilmes. Con la ayuda de muchos, de especialistas del Centro Ulloa, del Ministerio Público Fiscal, del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial, de Amnistía Internacional y del intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, que fue compañero de sus padres, recuperó la casa en la que vivió hasta los dos años. Frente a esa casa, en una celebración, desnudó una pintura que hizo con la cara india de su madre. Y mientras la presentó y volvía a mirarla, contó que en ese lugar, en el que tuvieron un almacén, fue el único en el que había sido feliz. Más tarde, estuvo en el Parque de la Memoria y algo empezó a cambiarle adentro: leyó el nombre de su madre desaparecida, por primera vez, en algo semejante a esa especie de cierre que puede ponerle a la historia un ladrillo o una lápida.
–Ahí pude llorar y llorar –dice–: cuando llegué, sentí que pude tocar algo de todo eso tan abstracto, y que me reencontraba con ella.
–¿Supiste qué le pasó?
–Sé que la llevaron a alguna parte, parece que la mataron.
–¿La vieron otros sobrevivientes? ¿Hay datos?
–No, creo que tampoco he tratado de profundizar mucho porque me cuesta mucho saber qué pasó. Me bloqueo, y es porque en realidad yo a mi madre la veo viva. He vivido con la esperanza de que la voy a encontrar. Y cuando pierdo la esperanza, me cuesta aceptarlo. Ahora que recuperamos la casa donde teníamos el almacén, siento que ahí se quedó más presente mi madre, pero también la pequeña infancia que tuvo un poco de felicidad y de familia. El sentido del juego y el cariño estuvieron ahí: en esos dos años.
–Cuando tenías dos años se fueron de esa casa porque detuvieron a tu padre. ¿Qué hicieron después?
–Vivíamos en distintas partes, clandestinos. Pasamos por distintas casas. Dos años después, cuando nos secuestraron, estábamos viviendo en Quilmes. Esa noche vino toda la tropa, no quedó casi nada, me acuerdo cómo entraban las balas o del perrito que se esconde atrás de la congeladora. No sé cuánta gente había, pero me acuerdo que nosotros salimos por la ventana con la ayuda de nuestra madre.

En primera persona

Cuando recuperó la casa-almacén, María leyó un texto escrito por ella en el que anudó algunos tramos de su historia. Un relato todo corrido que hasta entonces no había podido hacer porque al intentarlo se quedaba muda o, vuelta a vuelta, los recuerdos la sacudían y parecían capaces de voltearla a un cementerio. Ahí, en el texto, sobre los tramos del operativo y los primeros días en la Casa Belén, escribió:
“En la madrugada del 14 de marzo de 1977 fue el último abrazo de mi madre cuando estábamos rodeados de militares y las balas entraban por todas partes. Era terrorífico el operativo, las balas no terminaban de tirarnos. Yo tenía 4 años; Carlos, 5 y Mariano, 2. ¿Por qué pasó todo esto? ¿Por qué tuvimos que salir por la ventana de atrás? ¿Por qué vos no? Antes de saltar afuera, nos abrazaste fuerte y largo. No era un abrazo común: era un abrazo de ¡despedida! Me recuerdo de tus últimas palabras: ‘María te quiero’, e igual a mis dos hermanos. Y también la promesa que te hicimos de cuidarnos uno al otro”.
Después, sigue, “caímos en las manos de la jueza Pons, que conscientemente nos hizo desaparecer poniéndonos como NN. Cuando llegamos a la Casa Belén nos bautizaron de nuevo y nos cambiaron el apellido a Maciel. Recibimos el apellido del militar del hogar. Los nuevos padres nos exigían decirles: ‘mamá’ y ‘papá’. Era algo imposible. Pero cuando yo no aguantaba más los golpes, me entregué a llamarlos así: ‘mamá’ y ‘papá’ a Manuel y Dominga”. Les pusieron padrinos militares. “Mi nuevo padrino me llevaba a su trabajo que eran centros clandestinos donde las paredes tenían más sangre que pintura. En una ocasión no me dejaron entrar porque adentro había gente ‘trabajando’. Podía escuchar la música muy fuerte, las ventanas estaban cerradas. Pero mientras esperaba a mi padrino podía diferenciar que en el fondo de la música había gritos de personas. Gritos de dolor. Ese hogar era un infierno, era una cárcel para niños. Ahí estuvimos casi ¡siete años! Eramos ocho NN. ¡Yo me sentía enterrada viva! Porque el trato era inhumano, había falta de cariño y vida.”

Desencuentros y encuentros

La jueza Pons la recibió una vez con una bandeja llena de medialunas. Como en el hogar pasaban hambre, aquello se convirtió en una trampa: la jueza buscaba que María renuncie a la tenencia impulsada por su padre. Mientras a la niña se le derretían los ojos por las medialunas, la jueza le susurró que su padre no la quería, que seguramente iba a venderla en el exterior.
–¿Cómo era finalmente esa Casa Belén?
–Era un pequeño hogar, chiquito, de once personas. Ahí vivía una familia, Manuel y Dominga con sus tres hijos. Hacia afuera estaba todo bien: cuando nos sacaban a la calle siempre nos peinaban; yo me sentía una muñeca, me vestían muy bien. Después, al regresar, te sacaban todo, y era empezar a limpiar, te pegan y te hacen comer con los perros. Te humillaban tanto que uno no sabía por qué hacían todo eso. ¿De dónde venía ese odio? Hasta que entendés que es por tus padres, para que no salgas como ellos. Esa era la razón.
–¿Qué les decían a ustedes?
–Yo tenía una imagen apenas dibujada de mi viejo, porque lo había visitado alguna vez cuando era muy chica en la cárcel. Pero de mi madre no podía decir nada. Ellos me decían: “Tu mamá es una prostituta y hace esto y aquello”. O: “ella no te quiere, te abandonó”. Y yo sabía que todo era mentira. Tenía muchos recuerdos de ella positivos y entendí que me estaban engañando y no quería creer lo que me decían. Ese, al final, fue mi secreto: me dije que nunca iba a decirles que tenía a ella en la memoria. No hablaba, evitaba responderles y si me preguntaban si me acordaba algo de mi madre, les decía que nada. Yo entendí que eso era lo que querían de mí. Y así fue, pero a ella la tenía como a mi ángel: a veces en la soledad, uno puede hablar con alguien y yo pensaba que con ella, de esa manera, podía compartir mucho, porque también estaba prohibido hablar entre nosotros. Había que vivir en silencio. Nadie te pregunta cómo estabas, solamente eran órdenes.
–Parece un cuento de terror.
–Siempre que tenían cosas ricas para comer, las cosas dulces, se las comían ellos. Nos daban lo que sobraba. Realmente, desde afuera se veía todo perfecto, pero adentro era un infierno total. Era muy clara la idea que tenían de cómo romper con el interior de cada persona, porque nosotros éramos basura para ellos: a mí me pegaban para que les dijera mamá y papá y al comienzo no quería porque la señora esa era una bruja. Yo tenía cuatro años. Mi mamá era algo hermoso, cariñosa y ésta era totalmente distinta.
–¿Quién era Manuel?
–Era un milico. Trabajaba de noche y tenía su ropa militar. La casa era una base operativa durante la noche y de día venían siempre los militares, tenían reuniones en el comedor. Las noches eran momentos terroríficos. Hoy mismo todavía me cuesta dormir por todo eso. Ellos tenían sus reuniones y después pasaban por el dormitorio de las niñas: yo no podía dormir por los abusos sexuales y por el miedo de que nos separen a los tres.

Los abusos empezaron a los siete años

–También el hijo de Manuel tocó a todos los chicos, a mis hermanos y a mí. Toda la parte de sexualidad ahí adentro fue un desastre. También venían los compañeros de Manuel y abusaban. Y Dominga se hacía la tonta, la que no sabía nada, pero después venía y me pegaba porque decía que yo era una puta. Cuando se iban me dejaban una moneda. Y yo decía: “¿Y yo qué voy a hacer con esta moneda? Si me la encuentran, me matan” y tuve que enterrar esa plata para que no la vieran. Esa fue la peor parte. Me obligaban a hacer cosas para que ellos se puedan reír y eso todavía lo estamos sufriendo.
–¿Volviste a la casa?
–Volví hace diez años y lo primero que miré fue la puerta: era la misma. Y lloré. Me dije: “Salí del infierno de esa casa y la puerta era la referencia: he salido de ahí”. Después me fui al gimnasio al que iba siempre, que era parte de un descanso que me hacía como una forma de meditación para aguantar los golpes. Hace un tiempo me dan ganas de volver acá, volver a Quilmes, estudiar arte, español y agarrar esas posibilidades que nunca he tenido acá porque yo no pude estudiar. Me fui analfabeta a los once años. No sabía ni escribir ni leer, era un desastre, porque dormía en la escuela, como no dormía de noche porque me venían a molestar. Me costaba la concentración y, bueno, me dormía de día. No aprendí mucho, solamente lo poco que podía memorizar, pero después fue un quilombo poner el sueco arriba de todo eso, mi padre no sabía que yo no sabía: era una selva.
–¿En la escuela no se daban cuenta de lo que pasaba?
–Me parece que había una maestra que se daba cuenta de algo, pero después desapareció. Siempre pasaba lo mismo, apenas me empezaba a encariñar con alguien o cuando había alguien que me atendía mejor, luego no la veía más. De eso sí que me daba cuenta. También fui a pedir ayuda a un cura, pero me cerró las puertas.
–¿Cómo lograron irse?
–Mi tía nos encontró, un grupo de psicólogos empezaron a ir a tratarnos. Ellos estaban preparándonos para el reencuentro con mi padre. Ya eran los tiempos de la democracia. Me acuerdo de la sensación que sentía cuando nos venían a buscar, para mí era una felicidad salir a comer un helado, ir a comer una pizza, ir a jugar o poder ir al parque. Una vez que estaba tan contenta me olvidé de saludar antes de irme, y cuando volví estaban Dominga y Manuel y al entrar me vino la paliza. “¿Por qué no saludás? ¿Ya estás cambiando?”, me decían. Y así empezó. Teníamos un permiso que solicitaban esos psicólogos. Rubén, que era uno de ellos, nos llevaba afuera, al Planetario. Yo nunca había estado ahí. Siempre había estado a no más de dos o tres cuadras. Era mucho ya ir a un parque. Ya te mareaba. Había alguien que te miraba y te preguntaba cómo estabas. Era muy fuerte para mí, “alguien me ve”, decía.
–¿Cómo fue el encuentro al final con tu padre?
–Ellos estaban preparando el encuentro con mi padre. Cuando lo vimos en el aeropuerto no fue un ¡¡hooooooooola papá!! ni mucho menos: él se quedó muy en shock. Y nosotros, lo mismo: decíamos, “¡qué te vamos a extrañar!”. Fue duro el cambio, a pesar de todo. A mi padre no lo quería. Sentía desconfianza, creía que no era mi padre. Mucho tiempo estuve así, casi quince años. Ahora estamos mejor, se puede entender pero, por Dios, yo decía: “Tanto que me hiciste sufrir, todo esto es tu culpa. Es tu culpa todo lo que he perdido. ¿Tengo que estar agradecida? ¿Estar en otro país? ¿Si acá me siento como un marciano?”.
–Una marciana en Suecia.
–No tenía ninguna conexión con ese país y me he sentido así, bastante marciana, durante mucho tiempo. Cuando todavía era chiquita creía que era fea. Me rompían la cara; me decían, “negra”, de todo. Todo el tiempo hubo problemas hasta que a los 17 años me cansé, hice un cambio buscando mi propia vida. Poco a poco algo fue pasando. Yo corro maratón de 42 kilómetros y para mí es una expresión de libertad; es una filosofía, son cuatro horas de no pensar en nada, sólo de mantener el equilibrio. Un poco creo que puedo aplicar eso en la vida, como la parte de tener una visión más o menos justa y de trabajar hacia ese proceso. Eso es lo que quiero hacer también pensando en Argentina.
–¿Tenés ganas de volver?
–Cuando vine anteriormente siempre me he enfermado. Por las secuelas que me vienen, todo lo que he vivido se repite de nuevo. Es como un disco, y yo sólo pienso que es lo que llaman postraumatismo: me quedo traumatizada de nuevo, entonces, no como, no hablo y me enfermo. Y entonces tomo distancia, pero ahora con la psicóloga estoy pasando un momento que es un milagro, porque me di cuenta de que puedo trabajar estando acá: no necesito viajar allá, puedo cambiar y tomar distancia y esa es la nueva tarjeta que en este momento triunfa. También me doy cuenta de que puedo expresarme en español, estar en el presente y no por hablar en español estar en el pasado. La vuelta a la casa también fue una medicina bastante fuerte. La he vivido, tengo los vecinos, he abierto algo social, y esa fue la primera vez que hablé. Y “el Barba” y otros se sorprendieron porque nunca me escucharon hablar. Y ahí me decidí y hablé porque, como varias veces me pusieron un arma y me dijeron: “Si hablás alguna vez, click: te vamos a matar”. Me ponían el arma en la cabeza para demostrarme que era verdad, pero ya atravesé un poco ese miedo.
–¿Qué pasó con tu vida en estos años? ¿Te casaste?
–No. Pero me casé conmigo misma. Ahí empezó la vida, cuando terminé la carrera de enfermería me compré este anillo, en 2003. Estas cosas tienen algo que es que uno sufre y se enferma y todo esto joroba mucho la mente y la parte de un suicidio se ve venir. Por eso tengo el anillo: porque los demonios son muy fuertes a veces.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-189888-2012-03-18.html

Enlaces

Usted se la pierde, amigo.

    Bee Gees - Singing for John Wayne Bobbitt



    Enlaces

    -Howard Stern según Wikipedia

    La SDH de la Nación ofrece recompensa por datos por el paradero de Jorge Julio López

    RECOMPENSA PÚBLICA
    $ 1.000.000
    A quien aporte infomación veraz que pueda
    contribuir al esclarecimiento de la desaparición de:
     
    JORGE JULIO LÓPEZ
    77 años, 1,70 mts. de altura, ojos verdes,
    tez blanca, cabello corto canoso.
    SE ASEGURA ESTRICTA RESERVA DE IDENTIDAD
    COMUNICARSE A:

    0-800-333-5502 o al 911

    http://www.derhuman.jus.gov.ar/juliolopez.html

    UN INFORME DE GREENPEACE REVELA QUE EN EL RIACHUELO VIERTEN NUEVOS TOXICOS NO CONTROLADOS - Esa mancha negra que no deja de crecer

    Greenpeace sostiene que “hay sustancias tóxicas que la normativa actual no contempla”.
    Imagen: Guadalupe Lombardo

    UN INFORME DE GREENPEACE REVELA QUE EN EL RIACHUELO VIERTEN NUEVOS TOXICOS NO CONTROLADOS

    Esa mancha negra que no deja de crecer

    Según el informe realizado por la ONG ambientalista, unos análisis del Riachuelo determinaron la existencia de tóxicos no controlados en la legislación argentina, pero que son rechazados por países de la Unión Europea. La situación de las grandes empresas.


     Por Pedro Lipcovich
    Una investigación efectuada por la entidad ambientalista Greenpeace, sobre efluentes de curtiembres sobre el Riachuelo, indicó la presencia de sustancias tóxicas que, en Europa y en otros países latinoamericanos, estarían ya bajo control. Según el informe, “muchas curtiembres, aprovechando que las regulaciones argentinas son débiles, no implementan controles adecuados de las sustancias que emiten”. Greenpeace reconoce que “desde este último año, Acumar (Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo) fiscaliza a las empresas, muestrea efluentes y requiere procesos de reconversión”, pero “hay sustancias tóxicas que la normativa actual no contempla” y además “no se limita la masa total de contaminantes que una empresa puede emitir”. Además, Greenpeace requiere que “las grandes curtiembres no se limiten a cumplir las normas vigentes: deben difundir públicamente qué sustancias emiten y fijarse plazos para eliminar las peligrosas”. En respuesta, el director ejecutivo de Acumar admitió la necesidad de limitar la masa de efluentes para cada empresa y afirmó que “ahora, cuando ya sabemos quiénes contaminan y los hemos inspeccionado, hay que avanzar en el control de sustancias que internacionalmente ya no se consideran aceptables”.
    El informe “Nuevas evidencias de contaminación de curtiembres en la cuenca Matanza-Riachuelo”, de Greenpeace, recuerda que las curtiembres fueron identificadas por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS), en 2006, como responsables del 50 por ciento de la degradación ambiental del Riachuelo, y señala que “el sector está dominado por un grupo de grandes empresas, que concentran la mayor parte de la producción y el 80 por ciento de las exportaciones. El resto está constituido por múltiples curtiembres medianas y chicas que proveen al mercado interno”. Afirma que las grandes curtiembres “se adaptaron a las exigencias de calidad de sus productos para competir en mercados internacionales, pero no adoptaron estrategias eficaces para terminar con el vertido de sustancias peligrosas” y que “aprovechan la legislación local, más laxa que la vigente en muchos países, para no implementar controles estrictos”. Entre estas empresas menciona a Arlei, Sadesa, Fonseca, La Hispano Argentina, Angel Giordano, Urciuoli y Américo Gaita”.
    Greenpeace señala que “hasta fines de 2011, más de 80 curtiembres –de un total superior a las 170– fueron declaradas como agentes contaminantes por la Autoridad Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar). A partir de ello, están obligadas a implementar planes de reconversión industrial”. Sin embargo, “la normativa vigente sobre vertidos industriales no sólo permite sustancias contaminantes por concentración de vertidos sino que no contempla una gran variedad de sustancias tóxicas. Este marco regulatorio débil, sumado a la falta de políticas de gestión de sustancias peligrosas por las industrias, no permitirá una verdadera recomposición ambiental de la Cuenca”.
    Según explicó Lorena Pujó, coordinadora de la campaña Riachuelo de Greenpeace, “si consideramos laxa la normativa argentina es por dos motivos. Primero, porque el control en los efluentes de las industrias se limita a las sustancias tóxicas incluidas en la Resolución 1/2007 de Acumar. Esa norma fue un buen comienzo, pero otras legislaciones se revisan y actualizan a medida que se investigan mejor las sustancias a controlar. Así, la normativa brasileña incluye el control del cloroformo, los dicloroetilenos y el tricloroetileno; la chilena, el pentaclorofenol, el tolueno, el xileno y otras sustancias. Una segunda limitación de nuestra normativa es no tomar en cuenta la ‘carga másica’: supongamos que se vierte ‘x’ cantidad de una sustancia por litro de efluentes, pero no se establece cuál es la cantidad total máxima que cada empresa en particular puede descargar en un año o en un mes”.
    “Reconocemos que, especialmente en el último año, hubo muchos avances por parte de la Acumar –puntualizó la representante de Greenpeace–. Antes ni siquiera se sabía cuántas industrias había en la Cuenca. Ahora se está empadronando a todas las empresas; Acumar las fiscaliza y muestrea los efluentes; a aquellas donde detecta emisión de sustancias tóxicas las declara agentes contaminantes y les ordena iniciar un proceso de reconversión industrial. Sin embargo, mientras no se incorporen otras sustancias tóxicas a la normativa y mientras no se incluya la ‘carga másica’, no se va a recomponer el Riachuelo.” Según el informe de la entidad ambientalista, “nueve empresas, entre ellas dos curtiembres, que en noviembre de 2011 fueron declaradas ‘reconvertidas’ por Acumar de acuerdo con la normativa vigente, siguen vertiendo sustancias tóxicas”. Por eso, Pujó sostiene que “aun si se reconvirtieran todas las empresas de acuerdo con la normativa actual de Acumar, el Riachuelo seguiría sin sanearse”.
    Greenpeace tomó muestras de efluentes de curtiembres y las envió para su análisis en el laboratorio central de la entidad en Exeter, Gran Bretaña. Una serie de tomas se efectuó –entre fines de 2010 y abril de 2011– sobre las descargas de La Hispano, ubicada en el barrio porteño de Mataderos: “Los análisis demuestran la presencia de sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulativas, como ftalatos, reconocidos como ‘sustancia de muy alta preocupación’ por la regulación Reach (Registration, Evaluation and Authorization of Chemicals), de la Unión Europea”. Greenpeace sostiene que “La Hispano, como empresa líder del sector exportador de las curtiembres, tiene una posición clave para realizar cambios en su proceso productivo y eliminar las sustancias peligrosas de sus vertidos”.
    Otra serie de muestreos se efectuó, entre abril y mayo de 2011, sobre efluentes de curtiembres en el municipio de Lanús, conocido históricamente como “la capital del cuero” por la cantidad de estas industrias allí radicadas. Se eligieron “cuatro curtiembres representativas: Américo Gaita, Angel Giordano, María Lettieri y La Teresa”, ya declaradas como agentes contaminantes por Acumar. Los análisis de Greenpeace “demuestran la presencia de un alto porcentaje de compuestos orgánicos contaminantes”, entre ellos “el nonilfenol, reconocido como contaminante prioritario en sistemas hídricos desde hace más de una década e incluido en la primera lista de químicos de la Convención Ospar (Convenio para la Protección del Medio Marino del Atlántico del Nordeste), para que cesen sus vertidos en 2020”. Ese plazo “obedece a que es necesario trabajar con 10 a 15 de años de anticipación para lograr un adecuado reemplazo de la sustancia tóxica”, aclaró Pujó, y señaló que “estas sustancias tampoco están incluidas entre las mediciones de Acumar”.
    El documento de Greenpeace sostiene que “las empresas no deben limitarse a cumplir con la norma vigente: las grandes curtiembres deben tomar la iniciativa de identificar y eliminar las sustancias peligrosas. Es necesario que difundan públicamente qué sustancias emplean e identifiquen las que debieran ser eliminadas”.
    –¿Por qué suponer que las empresas van a controlarse a sí mismas aun más allá de la normativa vigente? –preguntó Página12.
    –Porque también tienen clientela local. Por eso el año pasado hicimos público un informe (que Página/12 difundió el 8 de agosto de 2011) sobre prestigiosas zapaterías que utilizan cuero de empresas contaminantes. Esas empresas hoy les demandan a las curtiembres lo mismo que nosotros. Y las curtiembres grandes y medianas tienen capacidad como para implementar estos procesos –contestó Lorena Pujó–. Según la ambientalista, “si se hacen las cosas bien, será posible lograr, en 20 o 25 años, un saneamiento real del Riachuelo. La condición es establecer un compromiso de vertido cero, con metas intermedias y plazos atendibles”.

     http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-189923-2012-03-19.html

    viernes, 9 de marzo de 2012

    Cuba: Se le niega a un grupo de mujeres el derecho a protestar

    Cuba: Se le niega a un grupo de mujeres el derecho a protestar
    Se impidió una vez más a un grupo de mujeres familiares de presos de conciencia de Cuba y sus partidarios celebrar una protesta pacífica el 28 de agosto. Desde mediados de julio, sufren acoso e intimidación por sus actividades pacíficas a manos de funcionarios del Estado

    Desde mediados de julio, las Damas de Blanco, grupo de mujeres familiares de ex presos de conciencia y actuales presos políticos, y las Damas de Apoyo han sido víctimas de detención arbitraria y agresiones físicas a manos de miembros de las fuerzas de seguridad y partidarios del gobierno en la ciudad suroriental de Santiago de Cuba y localidades circundantes.
    Amnistía Internacional Argentina
    El 28 de agosto, 13 Damas se reunieron en el domicilio de Aimée Garcés Leyva con la idea de asistir a misa en la catedral de Santiago de Cuba, y luego celebrar una protesta pacífica en torno a la catedral. Sin embargo, según los testimonios de algunas de las mujeres, vehículos policiales y unas agentes de policía rodearon la casa a primera hora de la mañana. Según testigos, las Damas sufrieron malos tratos a manos de la policía y se las obligó a subir a unos autobuses. Así como en domingos anteriores, las condujeron a un lugar cerca de sus ciudades natales, en las provincias de Santiago de Cuba y allí las dejaron libres. Las Damas también afirman que la policía se llevó computadoras, teléfonos móviles, cámaras de fotos, memorias flash, notebooks y otros discos duros externos del domicilio de Aimée Garcés Leyva.
    Otras dos Damas que iban en automóvil de Holguín a Santiago de Cuba el 27 de agosto, se quejaron de que las detuvieron violentamente en el municipio de Bayamo. Las llevaron de vuelta a Holguín donde pasaron la noche en la cárcel.
    Las Damas se proponen celebrar una protesta silenciosa el 4 de septiembre, y todos los domingos siguientes, para pedir que se ponga en libertad a presos que, en su opinión, han sido encarcelados por sus actividades disidentes.
    INFORMACIÓN ADICIONAL Mostrar texto

    http://amnistia.org.ar/actua/firma-acciones/cuba-no-debe-acallarse-a-las-damas-de-blanco

    I Tried Remix ft. Tupac (Subtitulado al Español)



    Enlaces

    -2pac.com página oficial.

    Financiamiento

    Está página y todo el trabajo que aquí se realiza se financia por completo con el dinero recibido por parte del Estado Nacional Argentino a fines del año 2011 en concepto de reparación monetaria por el secuestro, desaparición, tortura y asesinato de mi padre, Domingo Fortunato Saladino por parte del Terrorismo de Estado en 1978.

    ¡¡¡AYUDANOS!!!

    Los depósitos en pesos pueden de cualquier monto.

    Si querés colaborar con la Fundación Domingo Saladino para los Derechos Humanos podés hacerlo a través de la siguiente Caja de Ahorro del Banco Provincia de Buenos Aires: sucursal 4009 Nº de cuenta 502364/5, CBU bloque 1: 0140009-0, CBU bloque 2: 0340095023645-5.


    Gustavo Saladino

    D.N.I.16.453.320

    Hijo de desaparecido y asesinado.
    Héroe de la Resistencia Antifascista contra el genocidio cultural del menemismo.
    Objetor de conciencia al Servicio Militar Obligatorio hasta su desaparición definitiva lo que me valió verme impedido de ejercer mi derecho cívico al voto entre 1983 y 1995.
    Despedido del Estado en 1989 por ser hijo de desaparecido.
    Denunciante contra los genocidas ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) en 1984.
    Co-Denunciante contra los genocidas de la Fuerza Aérea Argentina y de otras fuerzas de seguridad en la Causa Penal por delitos de lesa humanidad y genocidio Nº 7.273/06 en el área de la Subzona 16, entre muchas otras Causas.
    Denunciante en 2011 ante la Justicia Federal argentina del gobierno norteamericano cómplice de los genocidas civiles y militares que desaparecieron y asesinaron a mi padre en 1978.
    El primero en el mundo entero, como activista de derechos humanos, en accionar penalmente contra el oligopolio estadounidense destructor de memoria argentina "Google, Inc.", entre otros hechos, por perseguir y espiar ilegalmente ciudadanos dentro de su plataforma "You Tube".

    Argentina toda de azul para hablar del TGD - TEA

    http://www.tgd-padres.com.ar/images/encuestadecasos.jpg

    El 283 - Estación Lanús - Villa Albertina. De la Cía. Andrade

    http://spf.fotolog.com/photo/31/2/76/bondierofull/1247467104020_f.jpg

    https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj3fwWMd3bxLFiVeAU0W3ft53Y95o0xXdTVTnq76nWTPcsEB9FZhZzu9iIMnbtFBiaw5ILsLCyBa5uSD6yvBrElT1Y1Z9khvSDWaepK5e3tIurHdT8GHtaRPPWpMVcttl2SWLTIPB3ektTK/s660/283+y+541.jpg
    https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhFufZrYt5u5IcXQPDK241on8SgnoQWW-AI_B-RBALn8MBvy7LC5Ae-VVasRZn5QBC4ZeFVZwY6sTbD1x_CZAAa4J4wVj7k4BmICfNlTkKoAf4IWVxG9yFH03sGPOBJnRzxQsQHaeIEnX2f/s660/523+Del+recuerdo.jpg
    https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjEYMurC9Yb_pEKBX2GEW48z14o1FlTyKS4VRl0IPyqBtdvW-F7Uhgsah860QjDuzJYwCknQlhlF6IQG6fxEF333kLvFdACOrNl96GWgNknnuxPbpwKOJ0v2HEgAOorxBROXhowfZvXeG6j/s320/1260642230266_f.jpg